¡Adios para siempre!
¡Un adios para siempre!
Espero que al leer esta carta, comprendas muchas cosas que sin decirlas están por demás puestas sobre la mesa, pues el olvido ha sido cambiado por sentiminetos que si valen la pena.
Hablar de ti, solo requerirá cambiar de tiempo gramatical: solo en pasado. Con un tinte de bello recuerdo que arruinaste con tu egoismo...en fin.
Han pasado mucho tiempo desde entonces que partiste de mi vida, y hoy puedo decir que fue lo mejor que mpudo suceder. Cierto, me enseñaste mucho...me quisiste mucho, y hasta llegaste a amarme; Hoy no queda nada de eso...¡Que bueno!.
Dudo mucho que algún dia reconozcas que te equivocaste, porque nadie te oferecerá lo que yo te di...leelo bien: ¡Nadie!...sin embargo no he dejado de pedirle a Dios por ti, porque seas feliz.
Todo lo que hagamos en nuestra vida, tiene una repercusión en nuestro presente y en futuro...el tiempo y el destino me dará o no la razón.
Aprendí mucho de nuestro amor...y te lo agradeceré eternamente y estarán en un lugar muy importante de mi, pero hoy...alguien más ya aspira a tomar ese lugar especial y único que tengo reservado para el amor de mi vida.
No entenderé jamás porque te fuiste...ni quiero saberlo. No consiento la manera ni la forma de comportarte desde ese día...al fin, que ya pude olvidarte.
Solo me resta decirte unas palabras más...Adios niña, que te vaya bien.