jueves, 10 de julio de 2008

LA PRINCESA Y EL ATARDECER

LA PRINCESA Y EL ATARDECER

Hace mucho, pero mucho tiempo en un reino muy lejano, existía una linda princesa de hermosos ojos cafés, labios de carmín, manos pequeñas y suaves como la seda, de hermosos rizos y blonda cabellera que vivía en un castillo. Era su piel blanca como la luna y sus pisadas tan sonoras como la sombra. Era una niña amada por la corte entera.

Esta Princesa llevaba por nombre Gabriela tenía 27 años cumplidos, y gustaba de salir a caminar por los bastos bosques que rodeaban a su reino, disfrutaba mucho ver como el sol caía en la tardes y recibir sus últimos rayos del día.

Una tarde, que Gabriela se encontraba en el mismo lugar en el que observaba diariamente los atardeceres, vio pasar a un caballero que montaba que gentil y respetuosamente saludo. Ella le regresó el saludo y el caballero se detuvo por un momento para intentar conversar un momento con ella.

El le pregunto: -¿Cuál es tu nombre?- ella un poco tímida, respondió:-Gabriela-. El caballero ante el saber el nombre de la bella princesa, no dudó el presentarse e inmediatamente y dijo:-Me llamo Rodolfo, mucho gusto en conocerte-. Ella sonrió levemente y después preguntó cual era el motivo por el cual visitaba dichos campos que estaban muy alejados del reino. El replicó:- ¡Siento interrumpirte princesa!, pero no me pude resistir en visitar este bello lugar del cual mi padre me cuenta que es un lugar mágico y que en él un día el encontró la felicidad y estoy tratando de encontrar lo que mi padre encontró en esa ocasión.

Ella sorprendida de dicha revelación del caballero y sin pensarlo dos veces, preguntó:-Mira, llevo mucho tiempo de venir a este lugar y no sabía de eso que tu me comentas, tal vez sea cierto-.

El caballero preguntó a la princesa que si no habría algún problema si de vez en cuando podría acompañarla a ver los atardeceres a su lado. Ella asintió y quedaron de verse nuevamente en la próxima oportunidad que hubiera. La noche llegó inmediatamente después tras esta breve charla. Ambos se despidieron hasta la próxima vez.

Los meses pasaron y tanto la princesa como el caballero en algunas ocasiones pudieron coincidir compartiendo siempre los bellos atardeceres, así como una buena y variada charla que ambos disfrutaban. Cada día que coincidían disfrutaban más el tiempo y la confianza que ambos jóvenes se tenían, permitían que su amistad se hiciera cada vez más grande y más sólida.

Tras esos meses, el caballero fue conociendo más a la princesa y tras haber emprendido un viaje a una batalla regresó con la princesa que no dejaba de visitar este mismo lugar tarde tras tarde. Ella extrañada por su ausencia se preguntaba que le habría sucedido al caballero amigo suyo. Solo pedía a Dios que estuviera bien.

Una tarde que ella se encontraba distraída y perdida en el impresionante ocaso de ese día, llegó de sorpresa el caballero a visitar a la princesa. Ella sorprendida preguntó al caballero:- ¿Qué haces aquí, caballero…Porqué no habías venido a acompañarme en estas últimas tardes?.

El sereno y mirándola a los ojos le dijo:- ¡Fijate princesa!, he visitado regiones muy lejanas y he estado en lugares tan bellos y tan hermosos, como estos que comparto contigo, pero estando en esos lugares me he sentido solo y no soy tan feliz como lo soy contigo.-concluyó visiblemente con pena el caballero.

La princesa un poco ruborizada miró por un instante al caballero y le dio las gracias por lo que había dicho.

El, sin dejar pasar un momento más y refiriéndose a ella dijo:- Princesa, creo entender lo que mi padre me dijo hace tiempo de este lugar que he compartido contigo desde esa tarde que nos vimos por primera vez, de que este lugar es mágico y que encontraría la felicidad.- ella curiosa le pidió que se explicara pues la curiosidad la estaba matando y no entendía lo que el caballero le había dicho.

¡Si, Princesa! – dijo el caballero- He descubierto que el lugar por si mismo puede que sea igual a todos en donde puedo ver un atardecer y admirarlo, puede que sea un lugar muy alto y aprecie mas el atardecer, puede que tenga más flores o con árboles más frondosos o con algunas otras cosas que lo puede hacer más bello y mas acogedor.

Pero lo que he sentido aquí en este lugar que en ningún otro lugar he sentido, ha sido tu presencia, porque he descubierto que la felicidad está en el amor, y el estar a tu lado conviviendo, conocerte cada vez más a ti, y compartir los momentos únicos contigo, me hace sentir como en ningún otro lugar.

Me hace sentir pleno, lleno y completo de amor. Así que ahora me explico porque mi padre dice que es mágico y porque encontró la felicidad…y como mi padre, yo quiero la felicidad, y creo haberla encontrado a tu lado…este caballero le mostró un escrito con las cosas que mas le gustaba de ella…

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